EL ÁNGEL PROVEEDOR

EL ÁNGEL PROVEEDOR

En una oportunidad, el profeta Elías estaba en pleno desierto, después de haber huido de Jezabel y estaba hambriento y sediento y quería morirse. Se deseó la muerte, se acostó y se durmió bajo una retama, pero un ángel lo tocó y le dijo: Levántate y come. Miró y vio a su cabecera una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió y bebió y se volvió a acostar. Volvió segunda vez el ángel de Dios, le tocó y le dijo: Levántate y come, porque el camino es demasiado largo para ti. Se levantó, comió, bebió y, con la fuerza de aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta
noches hasta el monte de Dios, el Horeb (1 Re 19).

Así como el ángel le dio de comer y beber a Elías, también Dios nos puede dar de comer y beber por medio de nuestro ángel, cuando estemos en momentos angustiosos. Puede hacerlo con un milagro o por medio de otras personas que compartan su pan y su comida con nosotros. Por eso, Jesús nos dice en el Evangelio: Dadles vosotros de comer (Mt 14, 16). Nosotros también podemos ser como ángeles
proveedores para otros que están en necesidad.

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