EL ÁNGEL DE LA PREDICACIÓN

EL ÁNGEL DE LA PREDICACIÓN

El profeta Isaías tiene una experiencia que cambia su vida. Él la relata así: El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor, sentado sobre su trono alto y sublime. Había ante Él serafines… Uno de los serafines voló hacia mí, teniendo en sus manos un carbón encendido y tocando con él mi boca, dijo: Mira, esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido quitada y borrado tu pecado. Y oí la voz del Señor, que me decía: “¿A
quién enviaré y quién irá de nuestra parte?” Y yo le dije: “Aquí estoy yo, envíame a mí” (Is 6, 1-8).

Un serafín, de los que estaban adorando ante el trono de Dios, le tocó los labios con fuego divino para que sus palabras fueran puras, purificándolas de todos sus pecados anteriores. Y, entonces, Dios mismo, le pregunta si está dispuesto a ir de su parte a evangelizar. Isaías se pone a su disposición y es bendecido por Dios como profeta y evangelizador.

Nosotros también necesitamos purificar nuestra boca de todas las malas palabras por la confesión y pedir a Dios que el fuego del Espíritu Santo nos purifique para que todas nuestras palabras sean puras y puedan llegar al corazón de nuestros hermanos. Todos estamos llamados a ser misioneros y predicar la palabra de Dios. ¿Estás tú dispuesto a ponerte al servicio de Dios para esta gran misión? Dios quiere purificarte. Tú eres más que el carbón de Isaías y tú puedes ser instrumento de Dios para purificar y
santificar la vida de los demás.

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