EL ÁNGEL DE LA ORACIÓN

EL ÁNGEL DE LA ORACIÓN

Un ángel de Dios se le aparece a la que será madre de Sansón, que era estéril. Le dice que va a concebir un hijo, el cual debe ser nazareo, consagrado a Dios desde el nacimiento. Él no deberá beber vino ni bebida fermentada. No debe comer nada impuro ni dejarse cortar el cabello. En una segunda oportunidad, se le aparece también al padre, llamado Manóaj, quien le pregunta su nombre. El ángel le contesta: ¿Por qué me preguntas mi nombre, si es maravilloso?… Si quieres preparar un holocausto, ofréceselo a Dios… Y Manóaj tomó el cabrito y la oblación y lo ofreció a Dios sobre la roca. Manóaj y su mujer estaban mirando. Cuando la llama subía del altar hacia el cielo, el ángel subía en la llama (Jueces 13, 16-20).

El ángel comunica a los padres de Sansón la noticia de que tendrán un hijo y que, según los planes de Dios, debe ser consagrado a Dios desde el nacimiento. Y, cuando ofrecen un sacrificio, el ángel sube con la llama hacia Dios, para significar que los ángeles ofrecen nuestros sacrificios y oraciones a Dios.

El arcángel san Rafael es uno de los que presentan nuestras oraciones a Dios. Dice: Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que presentamos las oraciones de los justos y tienen entrada a la Gloria del Señor. Cuando orabais tú y tu nuera Sara, yo presentaba ante Dios vuestras oraciones (Tob 12, 12-15).

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