ÁNGELES FALSIFICADOS

Los ángeles son seres personales, espirituales, servidores y mensajeros de Dios (CIC 329). Son criaturas personales e inmortales y superan en perfección a todas las criaturas visibles (Cat 330). Por eso, es muy triste ver a mucha gente que tiene un concepto totalmente equivocado de los ángeles y que nunca buscarán su amistad, porque no creen que sean personas; sino que los confunden con energías o con fuerzas impersonales, incapaces de pensar ni de actuar por sí mismos.

Lamentablemente, si uno va a una librería, podrá encontrar libros sobre ángeles, que dan suerte y dinero o que ayudan a tener éxito. Eso parece ser lo único que les interesa a algunos.

Otros consideran a los ángeles como esclavos automáticos del hombre, de modo que todo lo que le pidan será automáticamente concedido. Según ellos, pueden contestar preguntas sobre cualquier tema o pueden ayudar en cualquier cosa, como si fueran robots que actúan sin inteligencia y sin libertad. Pero nada más lejos de la realidad. Los
ángeles son buenos, pero no esclavos. Ellos obedecen a Dios y están a su disposición para servirnos.

Hay quienes confunden a los ángeles con sus propios sentimientos. Hablan de ángeles interiores y de ángeles exteriores. Incluso, les ponen los nombres más disparatados que se puede imaginar. Unos dicen que hay ángeles encargados de los
signos del zodíaco o de cada día de la semana o de cada mes o año, de cada color o de cada sentimiento. En fin, unas ideas totalmente equivocadas, alejadas de la doctrina católica.

No faltan quienes dan cursos y charlas para aprender a comunicarse con ellos. De modo que sólo los iniciados pueden hacerse entender y ayudar por ellos. Algunos dicen que hay que poner seis velas y seis vasos con seis peticiones y esperar cierta hora para que vengan a ayudarnos.

En el libro Jugando con los ángeles de Hania Czajkowski, se ofrece la mejor manera de conseguir consejos de los ángeles y una buena comunicación con ellos. Es un juego mágico en el que se combinan dos series distintas de cartas (en total son 104) para conversar con los ángeles y conseguir las respuestas que necesitamos a nuestros problemas.

En ese mismo libro, se incluye un Botiquín de primeros auxilios angélicos, destinado a curar todas las heridas del alma con mucha dosis de cariño y ternura angelical. Pareciera que, en este caso concreto, pudiera conseguirse cualquier cosa de ellos por medio de cartas, que contienen oráculos con todas las respuestas a nuestras preguntas y necesidades.

Otros dicen que la comunicación con ellos puede hacerse por medio de sueños o de meditación transcendental o de oraciones especiales. Hablan de realizar ciertos ritos para mejorar la comunicación como ponerse cierta ropa, pues cada color atrae a cierto tipo de ángeles. Algunos hablan de cristales angelicales, que están llenos de energía angélica y que sirven para comunicarse con ellos. Por supuesto que estos cristales u otros objetos de comunicación cuestan dinero y no son para los pobres.

También se venden talismanes y objetos llenos de energía angelical para defenderse de los enemigos. En algunas tiendas se venden esencias de ángeles y líquidos de distintos colores para comunicarse con distintas categorías de ellos.

Algunos, que se consideran especialistas en el tema, dicen que el color rosa es especial para comunicarse con el ángel custodio; el azul es para comunicarse con los ángeles que sanan; el rojo para comunicarse con los serafines… Según ellos, hay ángeles especializados en conseguir novio o sanar el cáncer o el sida o los problemas de garganta o de estómago. Otros son especialistas en enseñar a ganar dinero fácilmente o en conseguir trabajo. Hay ángeles, que son apropiados para cada profesión. Ángeles para arquitectos o ingenieros o abogados, médicos, etc.

Normalmente, estos sabios, o mejor sabidos, en el tema de los ángeles, aceptan la reencarnación y creen que hay ángeles para los hombres de esta vida y para las sucesivas vidas que seguirán. ¡Hablar de ángeles y de reencarnación! ¡Algo totalmente contradictorio para un cristiano! Los seguidores de la Nueva Era hablan de que no hay ángeles caídos o demonios. Todos son buenos; los demonios, dicen, no son malos. Y mezclan a los ángeles con el ocultismo y, a veces, afirman que son extraterrestres o reencarnaciones de hombres superiores, que ya pasaron por este mundo… En cuanto a opiniones, parece que todo vale. Pero nosotros no podemos creer en tantas barbaridades, que pueden llevarnos a la confusión o a la negación de la existencia de estos seres puros y hermosos, que son nuestros compañeros de camino y que Dios nos ha dado como amigos para ayudarnos en nuestras luchas y dificultades de la vida.

Por eso, seleccionemos los libros que leemos, tengamos prudencia en no asistir a cursos o charlas sobre ángeles de sectas o grupos no católicos y, sobre todo, aprendamos lo que dice la Iglesia en el Catecismo y lo que nos dicen los santos, que han vivido en íntima unión con los ángeles y son un ejemplo para nosotros.

P. ÁNGEL PEÑA BENITO O.A.R.
ÁNGELES EN ACCIÓN

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