03 La esperanza, fuente del consuelo mutuo y de la paz

Reflexiones sobre la Audiencia General del Papa Francisco el 8-02-1917

San Pablo en la Carta a la Iglesia de Tesalónica les invita a ponerse la coraza de la fe y del amor y el yelmo de la esperanza.[1] Esta vestidura la emplea para ir a la comunidad y ser fuente de consuelo mutuo y portador de la paz[2] del mismo Dios que les santificará por completo; y ser guardados en gracia para la venida de nuestro Señor Jesucristo.[3]

El Papa Francisco resalta la necesidad de vivir la fe y la esperanza de los fuertes, con aquellos en la comunidad que son más débiles saliendo del confort de la comodidad.[4] Este testimonio cristiano no se debe quedar dentro de los muros de un círculo cercano de conocidos o amigos sino que invita a llevarlo al contexto social y civil con un llamamiento a no crear muros sino puentes, a no combatir el mal con el mal, sino a vencer el mal con el bien, la ofensa con el perdón, a vivir en paz con todos. Esta es la Iglesia y esto es lo que obra la esperanza cristiana, cuando asume las líneas fuertes y al mismo tiempo tiernas del amor.

A los sembradores de esperanza, revestidos con la armadura de Dios fuertes en la fe y la esperanza y alimentados por la Eucaristía en comunión con Dios, el Papa nos reta a ello. En la comunidad y fuera de nuestro círculo de confort debemos ser constructores de paz, de amor fraterno, de servicio desinteresado enseñando a vivir el perdón, la disculpa, el saber sobrellevar las imperfecciones de los otros[5] y a esperar lo mejor de cada uno y lo mejor de Dios para nuestras vidas.

Campo de trabajo no nos falta. Estamos todos a la espera de que se abra el confinamiento del coronavirus, unos para trabajar, otros para estudiar, otros para reunirse con amigos o familia, cada uno de vuelta a la vida ordinaria, que nadie sabe si va a seguir siendo la misma o no.

Seamos sembradores de esperanza ahora y siempre. El Señor nunca defrauda.

Jose Gardener
Sembradores de esperanza

[1] 1 Tes 5, 8
[2] 1 Tes 5, 12-22
[3] 1 Tes 5, 23
[4] Rom 15, 1
[5] 1 Cor 13, 7

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